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sábado, 5 de julio de 2008

Brevísima historia del cuerpo (II)

La Primera Guerra Mundial traerá consecuencias importantes en la presentación de los cuerpos. Sobre todo Norteamerica será el protagonista de tales cambios, pues mientras los hombres peleaban en Europa las mujeres se encaminaron a las fábricas para suplir la mano de obra necesaria en el esfuerzo bélico, lo que a la postre modificaría las relaciones de fuerza entre los géneros.

En primer lugar el corsé dejaría de usarse pues el hierro necesario para su fabricación se empleo en la construccción de barcos de guerra. Esto aligera la vestimenta haciéndola mas suave. la maquinaria industrial y los trabajos pesados exigían modificar el vestido y los peinados, al grado que este movimiento se volverá una moda en los años 20 y 30, cuando arriba la moda a la "garçonne": cabello corto, ojos y labios bien maquillados, vestidos vaporosos, piernas descubiertas, cinturas estrechas, depilaciones y la moda por la estatura alta. La nueva vestimenta señala una elección: la búsqueda de la comodidad, acentuada posteriormente con el uso de los pantalones. Es una nueva representación de la mujer, lejos ya de las modas burguesas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, cuando las mujeres llevaban faldas largas y cubrían sus brazos hasta la muñeca.


Ahora la representación femenina es el de un cuerpo fino, "liberado", independiente, activo. Con la belleza física determinada culturalmente cambian los valores y se crean nuevos mercados al tiempo que se abren nuevos espacios para la mujer en la sociedad. Como en la novela El gran Gatsby, de F. Scott Fitzgerald, la nueva libertad femenina es presentada como permisiva, que multiplica sus aventuras sexuales y es trasgresora. En cambio, la famosa bailarina norteamericana Josephine Baker, por ser negra, por sus exóticos atuendos (falda de bananas) y bailar a pecho descubierto en sus presentaciones, será objeto de múltiples fantasías y objeto de controversias.

El posterior 'boom' económico amplió las necesidades de nuevos mercados de trabajo abriéndose para las mujeres nuevos puestos: secretarias, dactilógrafas, telefonistas, oficinistas... Todavía a principios del siglo XX era inconcebible que una mujer fuera secretario, en esa época aún todos eran hombres. El acceso de la mujer al mercado de trabajo la liberó de la tutela masculina, ya no dependía del dinero paterno ni del esposo, ahora recibía sus propios ingresos, su propio salario. En adelante ya no rendiría cuentas a nadie, solo a sí misma y se cumpliría, gastaría, en sus propios gustos. Bien ha dicho el gran historiador inglés Eric Hobsbawm, el siglo XX no empezó en 1901, sino después de la I Guerra Mundial. Es entonces cuando hay un verdadero sentimiendo de haber pasado de una época a otra.

La nueva imagen de la mujer conjuga estética con independencia, la vida activa con la belleza física. Movimiento que se verá asentuado por el desarrollo de nuevos instrumentos y prácticas de la presentación pública de la mujer: espejos de mano, polveras, lápiz labial, perfumes, bolsa de mano y una amplia y creciente plétora de accesorios. Hay una imagen que cuidar. Nace y se desarrolla la cultura del retoque.

En las costas se vive también otra revolución desde 1880. Es la invención de la playa. No que la playa no estuviera ahí, sino que cambia su uso. Antes era empleada sólo como lugar de paseo, era inconcebible que la gente se metiera al mar a nadar, no como actividad placentera. Con el paso de los años cada vez más gente irá a la playa a nadar y relajarse. Reflejo de profundos cambios; aumento del tiempo libre y uso de las vacaciones, desarrollo de los trasportes y vías de comunicación, infraestructuras in situ (bares, restaurantes, hoteles, tiendas).

Con la creciente disminución en el tamaño y forma de los trajes de baño y la creciente asociación entre vida al aire libre y vida sana cambia el paradigma existente en la cultura occidental hasta entonces vigente y que se mantuvo durante cientos de años. De la piel blanca pasamos a preferir, a considerar como más bello y sano la piel bronceada. Los famosos paraguas de encajes, muy monos, que usaban las mujeres de buena sociedad en el siglo XIX no eran para cubrirse de la lluvia, sino del sol. Entonces se consideraba que una mujer de piel blanca era sinónimo de buena cuna pues era una mujer que no tenía necesidad de trabajar y exponer su cuerpo a las inclemencias del tiempo, mucho menos del sol. Con la cultura de la playa, las crecientes actividades al aire libre y el sinónimo de" mujer que trabaja es mujer independiente" crece la cultura del bronceado. Una piel bronceada sera en adelante positivamente más valorada que una piel blanca. Pero el bronceado no lo es todo. La mirada y los valores sociales soportan mejor la 'desnudez' de la mujer, la depilación se abre camino, ya no solo en el rostro femenino, también lo hará en las piernas, axilas y brazos y los trajes de baño se volverán más ajustados y breves.

Mientras en Europa y Norteamérica se impone cada vez más la delgadez y el vigor como ideal femenino, en América Latina predominan como ideales de belleza mujeres más "rotundas", con más curvas, pechos y caderas abundantes y cinturas breves. Sin que la diferencia sea absoluta sí testimonia preferencias distintas.

Los primeros concursos de belleza, cuyos antecedentes datan de los años 20, inauguran la dictadura de las medidas. Hasta fechas recientes se calculaba el peso según la estatura, de forma que una mujer que midiera 1.60 mts. debería pesar 60 kgs., pero para los años 70 se consideraba como "ideal" para 1.60 mts. un peso de 55 kgs. Esta relación es importante pues cambia la idea de estar "gorda" y estar "bien", de ser alto o ser bajo, en forma o no. Hoy el modelo idealizado por los medios de comunicación es el de las medidas "perfectas", los famosos 90-60-90, que son muy recientes, apenas de los años 60 y 70. Mientras que esas medidas se han mantenido mas o menos constantes lo que ha cambiado, peligrosamente para la salud de muchas mujeres, es la estatura. Mientras que antes se consideraba ideal medir 1.70 hoy se pide a las modelos de pasarela 1.75 mts. y que su peso sea de 56 kgs.

El primer concurso de belleza se estableció en los Estados Unidos en 1921, Miss America, seguido por otros, como Miss Francia en 1928 y Miss Europa en 1929. Las sociedades no estaban del todo preparadas para estos eventos, además con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, las preocupaciones eran otras y las competencias quedaron pospuestas para mejor situación. No se reestablecerían sino hasta finales de los años 40. El primer concurso de Señorita México se celebró, al parecer, en 1928 pero fueron suspendidos desde 1929 hasta 1947, celebrándose en 1948 el segundo concurso. Miss Universo se celebró por primera vez en 1950 y en 1951 Miss Mundo, que se hizo como competencia de aquel, pero con la diferencia de que en éste se exhibia a las mujeres en el recién inventado bikini (1946). Nuevamente las protestas de la sociedad llevan a la supresión del bikini y la imposición del traje de baño, quedando Miss Mundo como hermano menor de Miss Universo.

El anglicismo "Miss" confirma la expansión de la cultura norteamericana, de la cultura de masas y de la cultura de la imagen (a través de películas, canciones y revistas). Mientras que en México el uso de la palabra "Señorita" en los concursos de belleza femeninos tiene una connotación tradicionalista, conservadora, moral. En México "señorita" es sinónimo de virgen, de "no casada", de "buena" familia.

Los concursos de belleza para hombres tendrían su turno años después. En México el primero de ellos no se celebró sino hasta 1997; "El modelo del año", de la mano de la cadena de tv Televisa.

Hoy la imagen de la mujer está demasiado ligada a la apariencia física, lo que en cierta forma fomenta el eugenismo, el mejoramiento de la raza a través de la búsqueda de características eliminando ciertas enfermedades y padecimientos a través de los genes (genética), tal como hacemos con las vacas, caballos y perros, para que den más leche, corran más rápido o tengan pedigrí. El uso de "barbies" es eugenésico, desde este punto de vista, pues proyecta modelos físicos como ejemplo para los demás.

Reflejo de los cambios en las costumbres y la moral que se proyectan directamente sobre los cuerpos, en la apariencia. El problema recide ahora en tomar como único referente de verdad a la belleza física. Por otra parte, el cuerpo es claramente una combinación de referencias individuales y colectivas. Más allá del sustrato biológico del cuerpo, éste se encuentra profundamente atravesado por lógicas culturales, políticas, económicas, sociales, religiosas y filosóficas. El cuerpo es algo más que mera biología.

martes, 20 de mayo de 2008

Brevísima Historia del Cuerpo I

Pensar en la historia del cuerpo es pensar en la civilización material que lo hace posible, es pensar en los modos de hacer y sentir, en las técnicas disponibles y en la lucha de los elementos. Más allá de la realidad biológica del cuerpo se encuentran los dispositivos a través de los que interpretamos sus significados: los prejuicios, las ideas preconcebidas, los temores, los deseos, los anhelos, las fantasías, las ambiciones, los recuerdos... Con las formas de experimentar lo sensible, con las formas de relacionarse. Las formas en que concebimos el cuerpo ha cambiado según las tradiciones, la civilización, los usos, la religión, las sectas, las clases sociales, las subculturas, la tecnología...


Pensemos, por ejemplo, en la diferente visión que Occidente y Oriente tienen del cuerpo. Para Occidente, a partir del Renacimiento principalmente, el cuerpo es representado como una suerte de maquinaria donde se encuentran superpuestos los músculos, las venas y arterias, los nervios y los huesos. Se trata de una visión anatómica. Mientras que en Oriente, en la tradición de la acupuntura china, el cuerpo carece de músculos, huesos y sistema circulatorio. El cuerpo es representado como una sucesión de energías invisibles que vienen del interior y contribuyen al bienestar y la salud. Aquí, el cuerpo es reflejo de otra realidad.


Históricamente los distintos pueblos y civilizaciones se han representado el cuerpo como parte del cosmos, como lazo de unión con los dioses y la naturaleza. Para los aztecas y mayas la práctica del sacrificio humano era necesaria para entrar en contacto con sus deidades su averiguar sus designios o para apaciguarlos. Mientras que para el derecho medieval el desmembramiento de los criminales en la plaza pública, a pesar de ser cristianos, estaba permitida porque se consideraba que el criminal se había puesto al margen de la sociedad al romper el pacto social entre los hombres, es decir, se había situado más allá de la comunidad de los hombres y sus normas de convivencia.


En la Grecia clásica el cuerpo era visto como una experiencia estética, la desnudez era vista con dignidad y no como algo vergonzoso. Cultivar el cuerpo y sus destrezas era parte de la educación masculina, educación expresada en las olimpiadas y las artes. Tan importante era la estética del cuerpo que aquellos considerados como deformes o inferiores eran estigmatizados, incluso expulsados de la comunidad o se les daba muerte, entre ellos a los deformes físicos. Los esclavos, principalmente los negros, eran representados como seres próximos a la animalidad, con un sexo enorme y casi idiotas de intelecto (proceso del que surgiría la creencia contemporánea en el tamaño desmesurado del pene de los negros). Por el contrario, las estatuas griegas suelen presentar a los hombres con un pene pequeño, símbolo de civilización al no dejarse llevar por sus instintos animales. Esta presentación del pene no contradice en lo más mínimo las fiestas carnales, en particular las Dionisias. Festividades en las que se rendía culto al pene, la faloforia, que hoy causarían escándalo y asombro. En estas celebraciones la presencia de estatuas y representaciones de falos eran completamente normales así como las orgías, el lesbianismo y la homosexualidad. Comportamiento al que debemos mucho de nuestra idea actual de hedonismo como búsqueda del placer, de la satisfacción, de evitar el sufrimiento.

También a los griegos debemos los signos del zodiaco, la influencia de las estrellas en la vida de los hombres en el día de su nacimiento "marcándoles" para toda la vida. De acuerdo a esta creencia son los signos zodiacales los que en adelante orientarán nuestros gustos, personalidad, la empatía con otras personas y servirán como guía para las acciones futuras. Otros pueblos que también vieron en las constelaciones un vínculo con el mundo terrenal fueron los babilonios y los chinos, pero con interpretaciones totalmente distintas a la de los griegos.

Con el advenimiento de la sociedad medieval asistimos a un desprecio por la carne, al cuerpo, que será visto como soporte y prisión del alma. Para la ideología cristiana lo que importa está en el interior; el espíritu. El cuerpo es transitorio y corruptible, medio a través del cual se mancilla al espíritu.

El Medievo conoció la práctica generalizada del ascetismo a través de prácticas como el ayuno, la auteridad, la mortificación de la carne, la penitencia y las privaciones de los placeres, prácticas encaminadas a la búsqueda de la perfección moral. Figuras que fueron abundantes en dichas prácticas lo fueron lod anacoretas, los ermitaños, los flagelantes, los monjes y los penitentes (que por sus privaciones nos recuerdan a otras figuras como los yogis y fakires).


Las hagiografías de los santos están llenas de historias y anécdotas en las que la penitencia y el sufrimiento de la carne conducirían a la limpieza del alma, a la enteresa moral. En épocas de ayuno, incluso, limpiar el cuerpo era sinónimo de mancillar el alma. La filosofía cristiana dominaba en la visión de los cuerpos. De esta época nos viene la jerarquización de las partes corporales en "nobles" y "vergonzantes", que tenían sus correspondientes prácticas. Las partes nobles eran aquellas que eran consideradas como más limpias y cercanas a Dios, al cielo: la cabeza, las manos y el corazón. Por contra, las partes vergonzantes eran las "sucias" y más próximas al mundo terrenal: los pies y las partes sexuales de hombres y mujeres. También se creía que las deformaciones físicas y las convulsiones epilépticas eran un castigo del cielo o el precio a pagar por mantener comercio con instancias malignas.


Se trata de una sociedad que aún no conoce la influencia de los virus, bacterias y gérmenes y se explica las enfermedades por el miasma (el aire fétido) y el desequilibrio en los líquidos que, se creía, gobernaban el cuerpo: sangre, sudor, bilis, orines y vómitos. De ahí que fuera frecuente realizar sangrías, para restablecer el equilibrio interior eliminando el exceso de "malos" líquidos. Estas representaciones del cuerpo y su funcionamiento determinaban no pocas cosas, entre ellos lo limpio y lo sucio, la sano y lo impuro, las prácticas y los gustos, las enfermedades y los remedios. La interpretación era básicamente moralizadora.

El fin de la sociedad caballeresca y el inicio de la sociedad cortesana marcará el proceso de la civilización que acompañará a Occidente en los siguientes siglos. Las cortes inician el control de las manifestaciones placenteras, corporales y las privatizan llevándolas a la intimidad, lo que a lo largo del tiempo supondrá la separación de la vida privada y de la vida pública, así como la disciplina corporal y sus maneras, etiqueta y comportamiento.


Con el Renacimiento la visión sobre el cuerpo vuelve a modificarse. Ahora la mirada es más "científica", gobernada por una concepción mecánica del cuerpo influenciada por las primeras vivisecciones de la época (aún prohibidas por la iglesia) que descubren los primeros órganos, músculos y sistemas del cuerpo humano. Visión que los lleva a comparar sus hallazgos con la mecánica y la física de su tiempo plasmada en relojes, fuelles, bombas, fuentes, engranajes y la hidráulica.


Es en esta época que la concepción medico-biológica iniciará su lento ascenso como concepción dominante sobre el cuerpo, entre otros motivos gracias a los trabajos del anatomista Andrés Vesalio, quien publica en 1543 De humani corporis fabrica (Sobre la estructura del cuerpo humano).


La Reforma protestante y la posterior Contrareforma católica crearán un contexto moralizador, acentuado por las pestes que acabarían con más de un tercio de la población europea. La vida es vista como algo transitoria, la vanidad es algo ridículo y la muerte está siempre cerca por lo que la vida debe ser vivida con sobriedad y moral recta.


La época es un sinónimo de penuria permanente, hambruna, guerras constantes, alimentos escasos y bienes materiales escasos. Varias familias podían llegar a compartir la misma casa, junto con las bestias, en las posadas de los caminos las camas se alquilaban a más de un inquilino a la vez, no era extraño que individuos desconocidos compartieran el mismo lecho nocturno... lo que motivaba la vigilancia colectiva en torno a los comportamientos sexuales. Tanto el naciente Estado como la Iglesia veían en el sexo como algo potencialmente peligroso para la seguridad colectiva, de ahí su preocupación por legislar sus prácticas y delimitar las prohibiciones. El sexo solo era legal cuando se destinaba a la procreación, e ilegal si se buscaba el placer.

La mujer era vista como un "hombre imperfecto", gobernada por sus pasiones antes que por su intelecto, de ahí su peligrosidad potencial para con la sociedad. Muchos de los crímenes sexuales de entonces siguen siendo los mismos que los de hoy día, pero sus contenidos y formas de ser concebidos han cambiado con el tiempo. Entre los crímenes sexuales que han desaparecido en las legislaciones actuales se encuentran los contra-natura (el sexo anal, lesbianismo, "desviaciones", zoofilia) y, entre los peores, el sexo con demonios y "monstruos" (como los castrati).


Los siglos XVIII y XIX sentarán las bases del canon occidental de belleza. Recordemos que era una sociedad profundamente estratificada y la clase burguesa, ya para entonces convertida en la clase dirigente, impone sus pautas de distinción y clasificación. También son los años que marcan los inicios de las primeras prácticas de salud pública, la tecnología cobra un importante protagonismo social, los trasportes aceleran los intercambios comerciales, aumenta la producción de alimentos, así como su calidad y disponibilidad.


El acceso a la ropa, a los alimentos, a la salud y a la ciencia cambiarán la idea, la concepción sobre los cuerpos. Si bien el capitalismo explota a los obreros su fuerza de trabajo las luchas obreras le extrajeron al capital las conquistas laborales; mejores habitaciones, fin de semana, jornada laboral, prestaciones, vacaciones, etc. Es decir, un aumento en las posibilidades de recreación y consumo de las masas obreras y asalariadas...

viernes, 18 de abril de 2008

Con buena mano

En 1909 Robert Hertz (sociólogo francés, contemporáneo y colaborador de Emile Durkheim y Marcel Mauss, muerto trágicamente durante la Primera Guerra Mundial), publicó un notable artículo en el que destaca la preeminencia de la mano derecha, así como de sus significados, en las sociedades contemporáneas "La preeminencia de la mano derecha").
Sin negar las determinaciones biológicas en la preponderancia de la mano derecha sobre la izquierda (entre el 8% y el 12% de la población es zurda, y de ellos el 60% son hombres y el 40% mujeres), Hertz reflexiona sobre las determinaciones sociales en la asimetría. Por una parte, la educación de la mano izquierda en ciertos oficios (tocar algún instrumento de música, en la cirugía) multiplica el campo de acción del hombre y hace del ambidiestro una persona con ciertas ventajas sociales y culturales. Por la otra, el mayor problema está en las representaciones sociales en torno a los significados atribuidos a la mano izquierda y a la mano derecha.
En el primer caso son casi siempre negativas, mientras que en el segundo son siempre positivas. La izquierda implica torpeza, traición y mala suerte, mientras que la derecha recuerda la rectitud moral, la habilidad y el coraje.
Multitud de expresiones que usamos en la vida cotidiana lo demuestran: "levantarse con el pie izquierdo", "tener dos pies izquierdos", en México empleamos el sinónimo "chueco" para señalar lo "no derecho" (en sentido moral); "me jugó chueco" (no derecho), "sentarse derecho (no chueco)", "levantarse con el pie derecho", "es una persona derecha (moralmente recta)", "es muy diestro (hábil), "es la mano derecha del jefe".
La mano derecha es con la que saludamos y estrechamos las manos, con la que juramos y hacemos promesas, con la que cerramos los tratos y juramos un nuevo cargo o responsabilidad. Cruzamos los dedos de la mano izquierda atrás de la espalda para señalar nuestra intención de no cumplir una promesa o un trato, con la mano izquierda apuñalamos a traición mientras mantenemos a alguien tomado con la otra mano (en México, la "puñalada trapera" originalmente significaba el desgarre de la ropa o de la carne al no ser una puñalada limpia, hoy significa ser defraudado o traicionado).

En la antigüedad ser zurdo era motivo de discriminación, hoy las cosas han cambiado ligeramente pero el estigma no ha desaparecido del todo. Son comunes las anécdotas de niños a los que se les ataba la mano izquierda a la espalda o se les pegaba en la mano con una regla para obligarlos a escribir con la mano derecha. En el mundo árabe es una (grave) ofensa saludar a alguien con la mano izquierda, costumbre que se remonta a la era pre-industrial cuando el papel sanitario era muy escaso y el agua demasiado valiosa como para lavarse las manos, por lo que la gente destinaba la mano izquierda a limpiarse después de ir al baño y la derecha para comer (en el mundo árabe se suele comer sin cubiertos, directamente del plato común). En la antigua China el lado izquierdo era el lado "malo", sinónimo de inmoral o ilegal. En la enseñanza católica se dice que los elegidos estarán sentados "a la diestra del Señor", mientras que los condenados lo estarán a la izquierda. Un estudio británico publicado originalmente en 1991, "El misterio de la muerte temprana de los zurdos" (The Left-handers Early Death Mystery), hoy totalmente desacreditado, afirmaba que los zurdos vivían en promedio 9 años menos que los diestros, víctimas de su "dolencia", hoy se considera que los zurdos sufren más accidentes y muertes debido a que los instrumentos y objetos de la vida cotidiana no están hechos para sus necesidades (por ejemplo, los botones de seguridad de innumerables herramientas se encuentran en el lado derecho).
En muchos idiomas "derecho" se emplea como sinónimo de justicia, legal, hábil, justo y correcto, mientras que "izquierda" lo es de torpe, traicionero, siniestro (del latín, sinister; "a diestra y siniestra"), malo, desafortunado, taimado y engaño. La palabra "ambidiestro" no es menos prejuiciosa, pues significa "tener dos derechas".

Además, numerosos objetos de la vida cotidiana están hechos para los diestros; los relojes de manecillas (para un zurdo es más fácil leer la hora si las manecillas giran en sentido contrario), las reglas de medición, los sacacorchos, las tijeras, los abrelatas, los mesa-bancos de los salones escolares (sillas con una tabla incorporada para que el alumno se apoye al escribir, son mayoritariamente para diestros), cámaras fotográficas, guantes de béisbol, bolígrafos, cuadernos, barajas, las tapas de los frascos de rosca, teclados de computadora, etc. En la popular serie de dibujos animados "Los Simpson", Bart es zurdo y su vecino, Ned Flanders, tiene una tienda de artículos para zurdos.
Una pregunta frecuente respecto a este tema es sobre el origen de las "izquierdas" y "derechas" en la política. Esta distinción viene de la Francia revolucionaria de 1792, cuando en la Asamblea Constituyente los radicales se sentaban a la izquierda del presidente de la asamblea, los conservadores a la derecha y los moderados al centro.
Una reflexión interesante la de Hertz, que nos revela más sobre la construcción de los sistemas de orden social y las representaciones colectivas sobre el bien y el mal, lo correcto y lo incorrecto y los sistemas de premios y castigos.

miércoles, 31 de octubre de 2007

¿Adios a las rubias?


Desde el año 2002 ha circulado una noticia por diversos sitios de Internet, medios de comunicación (New York Times, BBC) y agencias de noticias donde se afirma que hacia el año 2202 nacerá en Finlandia la última rubia del planeta. La nota afirmaba que en el origen de esta información se encontraba un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud. ¿El motivo de la desaparición de las rubias de verdad? La extinción del gen característico de su cabellera. Sin embargo, la OMS pronto afirmó que ella jamás había conducido una investigación sobre ese tema.

La falsa noticia no carece de fundamentos, después de todo. La población total del planeta es de, aproximadamente, unos 6,500 millones de seres humanos, de los cuales mil millones corresponden a África y 4 mil millones a Asia (desde Turquía hasta Japón), según el Population Reference Bureau. En el año 2050 la población mundial será de 9 mil millones. Los 3 mil millones adicionales provendran principalmente de África, Asia y de Latinoamérica.


Por tanto la frecuencia de las rubias, raras fuera de los países occidentales, va a disminuir, bien que se puedan encontrar de forma esporádica en lugares como África del Norte y Medio Oriente. El color de los cabellos rubios, así como los ojos azules, se debe a genes recesivos, es decir, para ser rubio es necesario heredar los dos genes que gobiernan este carácter, uno del padre y el otro de la madre. Si en el mundo el número de genes "rubios" permanece constante mientras que el de genes "morenos" aumenta habrá una probabilidad menor de que una persona herede los genes rubios de sus dos padres.

Por fortuna para nosotros el mercado sale en nuestra ayuda, y no me refiero a las coloraciones artificiales para el cabello. El número uno mundial en productos de belleza, L'Oréal, ha anunciado que ya trabaja en el establecimiento de un laboratorio mundial para la investigación capilar. El laboratorio, que se espera esté en operaciones en el 2010 en Francia, contará con 600 investigadores, administrativos y técnicos... cifras que harán jalarse de los pelos a la competencia. La firma ya trabaja en una nueva clasificación del cabello humano, compuesto hasta hoy de tres tipos distintos: el caucásico, el africano y el asiático. L'Oréal propone ocho diferentes tipos, según ella, más acordes con la realidad mestiza contemporánea y futura, tipos basados en la forma y rizado: del muy lacio o rígido (Asia, India, México...) al muy crespo (Ghana, Nordeste de Brasil). El propósito es, claramente, adaptar el mercado a la diversidad capilar de la población y sus variantes geográficas.

Paradoja: en las próximas décadas la proporción de rubias naturales disminuirá y, por tanto, el mito de su atractivo se incrementará, pues es bien sabido que aquello que es raro, escaso, tiene valor: oro, petróleo, diamantes... y rubias. Para Joana Pitman, autora del libro On Blond, en Europa una de cada tres mujeres se tiñe el cabello en algún tono del rubio, mientras que, tanto en Europa como en Estados Unidos, sólo uno de cada veinte tiene este color por herencia.

¿A qué se debe esta fascinación por las rubias? La historia remonta hasta Venus-Afrodita, diosa del amor... de cabellera rubia. Posteriormente cada época confirió a la cabellera clara valores que reflejaban sus fantasías y preocupaciones. Representante del vicio en la Edad Media, se convierte en obsesión en el Renacimiento, objeto místico en la Inglaterra Isabelina (la reina Elizabeth era rubia), una ideología en los años 1930, señal de invite sexual en los años 1950, en la actualidad, y gracias a la publicidad y los media, se le asocia con el color de la infancia y la juventud anglosajona y el sueño americano.


También existen numerosos prejuicios sobre las rubias (más que sobre los rubios): que son tontas, y entre más bellas y de mayor busto serán más estúpidas. También que son chicas fáciles o ninfómanas. El doctor Jens Förster, de la Universidad Internacional de Bremen, seleccionó 80 estudiantes mujeres, entre ellas 40 rubias, para realizar un experimento sobre la influencia de los prejuicios en nuestro comportamiento. Antes de someterlas a un test de inteligencia hizo que las rubias leyeran chistes sobre su escasez de materia gris. El resultado arrojó que las rubias tuvieron un menor rendimiento respecto a sus compañeras después de verse sometidas a estereotipos sociales negativos.


Originalmente la palabra rubio significaba rojo (del latín "rubeus"). En la actualidad separamos el color rojo (pelirrojo) del rubio en los cabellos. Los pelirrojos (rutilismo o eritrismo) presentan un color rojo intenso en sus cabellos, ojos azul obscuro, pecas y piel blanca. En el Antiguo Egipto se consideraba a los pelirrojos descendientes de Seth (dios brutal, señor de las tinieblas y del mal) y se les atribuía mayor fiereza. En la época romana se consideraba que los pelirrojos atraían la mala suerte y por esta razón muchos fueron repudiados o asesinados. En la cultura judeo-cristiana ser pelirrojo se consideraba como marca de Caín y ciertos personajes bíblicos considerados pelirrojos fueron Judas Iscariote y María Magdalena. Un dato curioso respecto a los pelirrojos; presentan resistencia a la anestesia, por lo que requieren un 20% más de ella que la gente común. La mayor proporción de pelirrojos se encuentran en Irlanda, Escocia e Inglaterra. Personajes pelirrojos en la historia: Gengis Khan, Erik el Rojo, Hernán Cortés, Antonio Vivaldi, Vincent Van Gogh, la momia Red Franz y Jessica Rabbit.


El cabello rubio también está asociado íntimamente con la historia de Europa, continuamente invadido por pueblos rubios (y pelirrojos): Dorios, Francos, Vikingos y Celtas. Mito fundador asociado al color del vencedor y la desigualdad de las razas (cuyo producto más aberrante ha sido la versión de la superioridad de la raza aria en la Alemania de Hitler). En ciertas partes de Europa la proporción de rubios y rubias es alta, por ejemplo en el norte de España se estima entre el 40 y 45% de la población (por las sucesivas invasiones de pueblos venidos del norte), mientras que en Finlandia es donde se encuentra la mayor proporción de gente rubia.

Como atractivo sexual el color rubio es una mezcla de factores culturales, sociológicos y biológicos. Para el antropólogo canadiense Peter Frost la "selección sexual privilegia los tintes vivos así como los colores raros. El atractivo sexual se orienta hacia las variantes menos frecuentes, de forma que se instala un equilibrio dinámico que lleva hacia una diversidad cada vez más grande en la especia humana". Por lo que no es en sí el color rubio lo que es atractivo, sino su rareza. Los genetistas consideran que con los Cromagnon y Neardertales surgieron los primeros cabellos rubios y pelirrojos, pues en la Era del Hielo los machos escaseaban y las mujeres desarrollaron estos trazos para atraerlos.

Fenómeno que puede constatarse en cualquier ciudad del mundo, donde la gente, especialmente las mujeres, se divierten experimentando cambiando el color de su cabello hacia colores y combinaciones imposibles: verdes, azules, violetas. El fin es el mismo; atraer la atención.

También es posible que el mito de las rubias se vea modificado por el cambio de eje geo-estratégico, con la emergencia de Asia como nuevo centro planetario, en detrimento de Europa y Norteamérica. La fuerza simbólica del cabello rubio está ligada, después de todo, con la supremacía de la cultura occidental en los últimos doscientos años, desde la expansión del colonialismo hasta las diosas platino de Hollywood. Divas rubias: Jean Harlow, Marilyn Monroe, Brigitte Bardot y Scarlett Johansson.

Por otra parte, las rubias no se extinguirán. Se volverán más raras, y en Occidente no es el único sitio donde existen las rubias naturales, también existen entre los Inuits del Ártico canadiense y los aborígenes australianos.

Seguramente los cambios culturales y la propia naturaleza nos reservan sorpresas aún, nada descabelladas después de todo.