lunes, 15 de julio de 2013
¿Existe de verdad el porno feminista? (tomado del suplemento S Moda, de El País)
martes, 18 de noviembre de 2008
Besos que matan, besos que marcan
El vampirismo es un fenómeno cultural antiguo y prolífico cuyos relatos no dejan de actualizarse para incluir figuras, metáforas, imaginarios y representaciones que seducen, aterrorizan y fascinan a las sociedades contemporáneas. Entre las características destacables se encuentran los besos del seductor nocturno, poderosa arma de seducción masiva, de ellos hablaremos hoy
Tanto en la novela de Bram Stocker como en la misma película de Francis Ford Coppola hay una gran frase que resume bien la fascinación que ejerce la figura del vampiro en las sociedades contemporáneas: “El tiempo es mi aliado”, dice en cierto momento el Conde Drácula.
Fascinación que se ha acrecentado con el tiempo, como un virus que se ha e
xpandido por contagio en el interés colectivo. La revisión de las distintas representaciones del “mal” a través del tiempo son testimonio de los cambios en las preocupaciones, valores y esperanzas sociales y culturales en torno a figuras claves como la sangre, la fuerza, la muerte, la seducción y la sexualidad, todas ellas presentes en la figura de un solo personaje: el vampiro. Personaje que en su actual representación cinematográfica heredada directamente del filme de Coppola ya no es un personaje maldito, sino una víctima solitaria, loco de amor, que al final solo desea la redención, cansado de la vida – y de la muerte.
Recordemos que los relatos sobre seres sobrenaturales básicamente son narraciones populares que se cuentan exprofeso para maravillar y dar miedo o esperanza. El vampiro es, tradicionalmente, una figura que representa el mal cuyo valor simbólico es el miedo a ser condenado a ser gobernado por las fuerzas elementales; la sexualidad, la seducción, la muerte en vida, la fuerza bruta y a deambular por la noche... como alma en pena. También mezcla esperanzas colectivas no siempre confesadas de forma abierta pero latentes en el relato; el deseo de la inmortalidad y el rejuvenecimiento, la belleza del personaje, su irresistible poder de seducción, la noche como 'territorio de caza', de origen noble y título respectivo, por tanto alguien con dinero y sin preocupaciones 'terrenales' (tanto en sentido metafórico como literal).
Otra característica del vampiro, del vampirismo, radica en que su mayor acto de seducción como realización, como fruto, es la succión de la sangre en el cuello. De hecho, esa es su especialidad. Para entonces la víctima se entrega sin oponer resistencia y su manifestación física inmediata es, primero, la vivencia del acto como un orgasmo. Por cierto, recordemos que los franceses le llaman también al orgasmo, de forma familiar, “la petite morte” (la pequeña muerte). La segunda manifestación física son las dos pequeñas marcas de los colmillos en el cuello, que simbólicamente representarán a la mujer como impura, ya poseída, sin redención. Metáfora de la desfloración virginal, de la primera sangre derramada en el acto de entrega ante el seductor impenitente. Especie de don Juan, conquistador eterno, carente de moral a quien no le importan los sentimientos de sus víctimas. Aquí ambas figuras se emparentan, don Juan y el vampiro, se trata de dos monstruos condenados a seguir, a continuar como 'pica-flor', abandonando a su suerte a su víctima, esa es su naturaleza. La dimensión sexual del estadio oral del vampiro es un sexo sin amor, un sexo sin culpabilidad, un sexo sin penetración, un sexo sin responsabilidad... y sin embargo profundamente preocupante para la sociedad y sus hombres.
El vehículo de esta sexualidad es la sangre, no el esperma. Ambos vehículos de vida. En la antigüedad, en la Edad Media, los pensadores escolásticos pensaban que el alma residía en la sangre. No que la sangre fuera el alma, sino que a través de ella el alma residía en el cuerpo. En la actualidad ya no pensamos que el alma se encuentre mezclada con la sangre pero, gracias a la bioquímica médica, le seguimos llamando “líquido vital”.
De ahí que los relatos de vampiros sean tan atractivos pues se trata de relatos que son a la vez profundamente morales y subversivos pues retratan la victoria del bien sobre el mal, de la religión sobre el anticristo, de la sociedad victoriana del siglo XVIII contra el mal venido del exterior, de oriente, al tiempo que nos hablan de las seductoras tretas del hombre frente a la buena mujer puritana, la sexualidad sin nombre, de la posesión simbólica y del robo del tesoro más preciado que la sociedad (masculina) ha cuidado durante tanto tiempo y que no está dispuesta a entregarselo a cualquiera, sobre todo si se trata de un moustruo seductor venido del extranjero; la virginidad femenina.
Tanto en la película de Coppola como en las modernas representaciones visuales de los valores burgueses y del romanticismo destacan el uso de los encajes, los colores negro y rojo, el terciopelo, la palidez de la piel, el retrato de la inocencia femenina, el hombre sin escrúpulos como depredador sexual y la lucha de la razón contra la bestialidad.
Pero no todos los protagonistas vampíricos son bellos y seductores. Solo los de mayor alcance e importancia. Los vampiros locales y regionales son mas bien 'feitos', muy próximos a la naturaleza y de instintos básicos. Hasta en los seres de ultratumba hay distinciones, grados y clases... y los bellos estan en la cúspide del orden social.
Las leyendas urbanas y los relatos contemporáneas sobre vampirismo están plagadas de 'primos' de menor rango, mas bien locales, atractivos solo en la medida en que sirven para causar miedo en la población local, diversión en los medios de comunicación e interés en la población general. De uno de ellos ya hemos hablado en otra ocasión anterior en este mismo blog, nuestro querido chupacabras.
jueves, 4 de septiembre de 2008
Sexo orgánico

Consejos de Greenpeace para tener sexo amable con el medio ambiente:
6. Esclavo de la pasión, no del petróleo
Si te gustan las emociones fuertes, entonces tal vez hayas intentado alguna vez usar algún objeto, ropa o accesorio de Policloruro de Vinilo, mejor conocido como PVC o vinil. El PVC genera algunos de los químicos más tóxicos que existen: las dioxinas y furanos. El uso de este material en los juguetes de los niños ha sido prohibido en muchos países. El PVC de la ropa y los juguetes sexuales también debe prohibirse, pues este componente está hecho con cloro y otras sustancias están consideradas como probables cancerígenos, además de que es un derivado del petróleo. En lugar de eso opta por accesorios de sustancias naturales como el caucho, látex o piel.
9. Sexo verde
Si te gusta el "spanking" asegúrate que las palas sean hechas de madera sustentable también. Hay muchas marcas en el mercado que puedes encontrar de madera certificada (sobre todo si las pides por Internet), usa aceite para masaje orgánico, ropa interior o de dormir orgánica también. Recuerda que el proceso de producción para algodón convencional y su blanqueado es uno de los más contaminantes que existen.
Más en: http://www.greenpeace.org/
martes, 20 de mayo de 2008
Brevísima Historia del Cuerpo I
Pensemos, por ejemplo, en la diferente visión que Occidente y Oriente tienen del cuerpo. Para Occidente, a partir del Renacimiento principalmente, el cuerpo es representado como una suerte de maquinaria donde se encuentran superpuestos los músculos, las venas y arterias, los nervios y los huesos. Se trata de una visión anatómica. Mientras que en Oriente, en la tradición de la acupuntura china, el cuerpo carece de músculos, huesos y sistema circulatorio. El cuerpo es representado como una sucesión de energías invisibles que vienen del interior y contribuyen al bienestar y la salud. Aquí, el cuerpo es reflejo de otra realidad.

Históricamente los distintos pueblos y civilizaciones se han representado el cuerpo como parte del cosmos, como lazo de unión con los dioses y la naturaleza. Para los aztecas y mayas la práctica del sacrificio humano era necesaria para entrar en contacto con sus deidades su averiguar sus designios o para apaciguarlos. Mientras que para el derecho medieval el desmembramiento de los criminales en la plaza pública, a pesar de ser cristianos, estaba permitida porque se consideraba que el criminal se había puesto al margen de la sociedad al romper el pacto social entre los hombres, es decir, se había situado más allá de la comunidad de los hombres y sus normas de convivencia.

En la Grecia clásica el cuerpo era visto como una experiencia estética, la desnudez era vista con dignidad y no como algo vergonzoso. Cultivar el cuerpo y sus destrezas era parte de la educación masculina, educación expresada en las olimpiadas y las artes. Tan importante era la estética del cuerpo que aquellos considerados como deformes o inferiores eran estigmatizados, incluso expulsados de la comunidad o se les daba muerte, entre ellos a los deformes físicos. Los esclavos, principalmente los negros, eran representados como seres próximos a la animalidad, con un sexo enorme y casi idiotas de intelecto (proceso del que surgiría la creencia contemporánea en el tamaño desmesurado del pene de los negros). Por el contrario, las estatuas griegas suelen presentar a los hombres con un pene pequeño, símbolo de civilización al no dejarse llevar por sus instintos animales. Esta presentación del pene no contradice en lo más mínimo las fiestas carnales, en particular las Dionisias. Festividades en las que se rendía culto al pene, la faloforia, que hoy causarían escándalo y asombro. En estas celebraciones la presencia de estatuas y representaciones de falos eran completamente normales así como las orgías, el lesbianismo y la homosexualidad. Comportamiento al que debemos mucho de nuestra idea actual de hedonismo como búsqueda del placer, de la satisfacción, de evitar el sufrimiento.
Con el advenimiento de la sociedad medieval asistimos a un desprecio por la carne, al cuerpo, que será visto como soporte y prisión del alma. Para la ideología cristiana lo que importa está en el interior; el espíritu. El cuerpo es transitorio y corruptible, medio a través del cual se mancilla al espíritu.
El Medievo conoció la práctica generalizada del ascetismo a través de prácticas como el ayuno, la auteridad, la mortificación de la carne, la penitencia y las privaciones de los placeres, prácticas encaminadas a la búsqueda de la perfección moral. Figuras que fueron abundantes en dichas prácticas lo fueron lod anacoretas, los ermitaños, los flagelantes, los monjes y los penitentes (que por sus privaciones nos recuerdan a otras figuras como los yogis y fakires).

Las hagiografías de los santos están llenas de historias y anécdotas en las que la penitencia y el sufrimiento de la carne conducirían a la limpieza del alma, a la enteresa moral. En épocas de ayuno, incluso, limpiar el cuerpo era sinónimo de mancillar el alma. La filosofía cristiana dominaba en la visión de los cuerpos. De esta época nos viene la jerarquización de las partes corporales en "nobles" y "vergonzantes", que tenían sus correspondientes prácticas. Las partes nobles eran aquellas que eran consideradas como más limpias y cercanas a Dios, al cielo: la cabeza, las manos y el corazón. Por contra, las partes vergonzantes eran las "sucias" y más próximas al mundo terrenal: los pies y las partes sexuales de hombres y mujeres. También se creía que las deformaciones físicas y las convulsiones epilépticas eran un castigo del cielo o el precio a pagar por mantener comercio con instancias malignas.

Se trata de una sociedad que aún no conoce la influencia de los virus, bacterias y gérmenes y se explica las enfermedades por el miasma (el aire fétido) y el desequilibrio en los líquidos que, se creía, gobernaban el cuerpo: sangre, sudor, bilis, orines y vómitos. De ahí que fuera frecuente realizar sangrías, para restablecer el equilibrio interior eliminando el exceso de "malos" líquidos. Estas representaciones del cuerpo y su funcionamiento determinaban no pocas cosas, entre ellos lo limpio y lo sucio, la sano y lo impuro, las prácticas y los gustos, las enfermedades y los remedios. La interpretación era básicamente moralizadora.
El fin de la sociedad caballeresca y el inicio de la sociedad cortesana marcará el proceso de la civilización que acompañará a Occidente en los siguientes siglos. Las cortes inician el control de las manifestaciones placenteras, corporales y las privatizan llevándolas a la intimidad, lo que a lo largo del tiempo supondrá la separación de la vida privada y de la vida pública, así como la disciplina corporal y sus maneras, etiqueta y comportamiento.
Con el Renacimiento la visión sobre el cuerpo vuelve a modificarse. Ahora la mirada es más "científica", gobernada por una concepción mecánica del cuerpo influenciada por las primeras vivisecciones de la época (aún prohibidas por la iglesia) que descubren los primeros órganos, músculos y sistemas del cuerpo humano. Visión que los lleva a comparar sus hallazgos con la mecánica y la física de su tiempo plasmada en relojes, fuelles, bombas, fuentes, engranajes y la hidráulica.

Es en esta época que la concepción medico-biológica iniciará su lento ascenso como concepción dominante sobre el cuerpo, entre otros motivos gracias a los trabajos del anatomista Andrés Vesalio, quien publica en 1543 De humani corporis fabrica (Sobre la estructura del cuerpo humano).

La Reforma protestante y la posterior Contrareforma católica crearán un contexto moralizador, acentuado por las pestes que acabarían con más de un tercio de la población europea. La vida es vista como algo transitoria, la vanidad es algo ridículo y la muerte está siempre cerca por lo que la vida debe ser vivida con sobriedad y moral recta.

La época es un sinónimo de penuria permanente, hambruna, guerras constantes, alimentos escasos y bienes materiales escasos. Varias familias podían llegar a compartir la misma casa, junto con las bestias, en las posadas de los caminos las camas se alquilaban a más de un inquilino a la vez, no era extraño que individuos desconocidos compartieran el mismo lecho nocturno... lo que motivaba la vigilancia colectiva en torno a los comportamientos sexuales. Tanto el naciente Estado como la Iglesia veían en el sexo como algo potencialmente peligroso para la seguridad colectiva, de ahí su preocupación por legislar sus prácticas y delimitar las prohibiciones. El sexo solo era legal cuando se destinaba a la procreación, e ilegal si se buscaba el placer.
La mujer era vista como un "hombre imperfecto", gobernada por sus pasiones antes que por su intelecto, de ahí su peligrosidad potencial para con la sociedad. Muchos de los crímenes sexuales de entonces siguen siendo los mismos que los de hoy día, pero sus contenidos y formas de ser concebidos han cambiado con el tiempo. Entre los crímenes sexuales que han desaparecido en las legislaciones actuales se encuentran los contra-natura (el sexo anal, lesbianismo, "desviaciones", zoofilia) y, entre los peores, el sexo con demonios y "monstruos" (como los castrati).

Los siglos XVIII y XIX sentarán las bases del canon occidental de belleza. Recordemos que era una sociedad profundamente estratificada y la clase burguesa, ya para entonces convertida en la clase dirigente, impone sus pautas de distinción y clasificación. También son los años que marcan los inicios de las primeras prácticas de salud pública, la tecnología cobra un importante protagonismo social, los trasportes aceleran los intercambios comerciales, aumenta la producción de alimentos, así como su calidad y disponibilidad.

El acceso a la ropa, a los alimentos, a la salud y a la ciencia cambiarán la idea, la concepción sobre los cuerpos. Si bien el capitalismo explota a los obreros su fuerza de trabajo las luchas obreras le extrajeron al capital las conquistas laborales; mejores habitaciones, fin de semana, jornada laboral, prestaciones, vacaciones, etc. Es decir, un aumento en las posibilidades de recreación y consumo de las masas obreras y asalariadas...





